El perfeccionismo se disfraza de ambición, de exigencia, de «tener estándares altos». Pero en la práctica funciona como una trampa: si no puedo hacerlo perfecto, mejor no lo hago. Y así, el perfeccionista pasa años sin hacer nada en absoluto.

El perfeccionismo se disfraza de ambición, de exigencia, de «tener estándares altos». Pero en la práctica funciona como una trampa: si no puedo hacerlo perfecto, mejor no lo hago. Y así, el perfeccionista pasa años pensando en lo que haría si pudiera hacerlo bien, sin hacer nada en absoluto.

Perfeccionismo no es calidad

Cameron distingue con claridad entre el perfeccionismo y la búsqueda de calidad. La calidad mejora lo que existe. El perfeccionismo impide que exista. La calidad es un proceso. El perfeccionismo es una parálisis.

El artista que busca calidad termina un borrador, lo revisa y lo mejora. El perfeccionista nunca empieza el borrador porque sabe que no será perfecto a la primera.

"El perfeccionismo no es la búsqueda de lo mejor. Es la persecución de lo peor en nosotros mismos, la parte que nos dice que nada de lo que hacemos jamás será suficiente."

— Julia Cameron

Las tres caras del perfeccionismo creativo

Cara 01

No empezar

«Todavía no estoy preparado.» «Necesito aprender más antes de intentarlo.» «Cuando tenga el equipo adecuado...» El perfeccionismo convierte la preparación en un fin en sí mismo.

Cara 02

No terminar

Empiezas proyectos con entusiasmo pero los abandonas al 80%. Porque terminar significa enseñar, y enseñar significa exponerte al juicio. El perfeccionismo prefiere un borrador eterno a una obra imperfecta.

Cara 03

No enseñar

Tienes cajones llenos de textos, cuadernos con dibujos, carpetas con canciones. Pero nadie los ha visto. Porque si nadie los ve, nadie los puede juzgar. Y si nadie los juzga, el perfeccionismo gana.

El antídoto: crear basura a propósito

Cameron propone un ejercicio provocador: escribe algo malo a propósito. Un poema horrible. Un dibujo feo. Una canción desafinada. El objetivo es romper la barrera del «tiene que ser bueno» y recordar que crear, en sí mismo, ya es el objetivo.

Las páginas matutinas son el laboratorio perfecto para esto. Tres folios de basura cada mañana. Nadie los va a leer. Nadie los va a juzgar. Y entre toda esa basura, de vez en cuando, aparece algo que brilla.

"Un mal primer borrador es infinitamente mejor que una obra maestra que nunca existió."

Empieza tu camino creativo

12 semanas de prácticas, ejercicios y reflexiones para recuperar la creatividad que siempre fue tuya.

Ver el curso