El 15 de enero de 2015, Tim Ferriss publicó en su blog un post titulado "What My Morning Journal Looks Like". Dentro: una foto de su diario real — abierto por una página escrita a mano, con su letra, sus tachones, sus notas al margen — y la confesión de algo que mucha gente de Silicon Valley aún no se atrevía a decir en público. Que cada mañana, antes de invertir, grabar un podcast o responder un email, escribe tres páginas a mano siguiendo el método de Julia Cameron, una profesora de escritura que publicó El Camino del Artista en 1992. Y que lo considera "la terapia más coste-eficiente" que ha encontrado nunca. Este es el mapa completo de cómo un libro sobre creatividad artística terminó siendo la infraestructura emocional del hombre que construyó uno de los portfolios de inversión tecnológica más legendarios de la última década.
Resumen del post
- Quién es Tim Ferriss: autor de The 4-Hour Workweek (rechazado por 26 editoriales, acabó vendiendo 2,1 millones de copias). Inversor temprano de Uber, Twitter, Shopify, Facebook, Duolingo, Alibaba, Evernote, TaskRabbit, CLEAR y más de 50 empresas. Podcaster con más de mil millones de descargas en The Tim Ferriss Show.
- Lo que nadie contaba: en Princeton casi se suicida. Desde entonces convive con depresión crónica y en su familia hay depresión resistente al tratamiento, trastorno bipolar y adicción. Ha perdido amigos por fentanilo y suicidio.
- Su relación con Julia Cameron: nunca leyó El Camino del Artista entero (lo ha reconocido públicamente). Pero compró el diario companion del libro y escribe páginas matutinas casi cada mañana desde 2014 como mínimo.
- Su ritual exacto: bebida caliente de cúrcuma + jengibre + té pu-erh + té verde, diario grande abierto, escritura a mano sin filtro. Cita a Cameron textualmente: "spiritual windshield wipers" (limpiaparabrisas espirituales).
- Por qué escribe: no para ser productivo, no para tener ideas, no para publicar. Para — en sus palabras — "cage the monkey mind" (enjaular la mente-mono) y no pasar el día con una bala rebotando dentro del cráneo.
- La conexión profunda: el Tim Ferriss de Fear-Setting (su método del TED Talk), el Tim Ferriss de los psicodélicos (donó 2 millones a Johns Hopkins), el Tim Ferriss del Artist's Way — son el mismo hombre buscando formas sistemáticas de mantener la cabeza a flote. Y una de las tres cosas que lo sostiene lleva la firma de Julia Cameron.
- Al final del post te explicamos cómo empezar hoy sin leer el libro — exactamente como hizo él.
Índice
- La madrugada del 14 de enero de 2015
- Quién es realmente Tim Ferriss
- Princeton, la tesis imposible y el borde del puente
- BrainQUICKEN: la obsesión por trabajar menos
- 26 rechazos editoriales y un bestseller de 2,1 millones
- El inversor silencioso: Uber, Twitter, Shopify, Facebook
- Mil millones de descargas de podcast
- La depresión crónica que nadie veía
- Cómo llegó a Julia Cameron (sin leerla)
- El ritual de la mañana — paso a paso
- La foto real de su diario (28 de diciembre, Nueva York)
- "Limpiaparabrisas espirituales"
- "Caging the monkey mind": la frase que lo explica todo
- Fear-Setting: el otro gran método que heredó de los antiguos
- 17 millones a Johns Hopkins: psicodélicos y salud mental
- Las 7 lecciones del Tim Ferriss del Artist's Way
- Cómo empezar hoy (sin leer el libro, exactamente como hizo Tim)
La madrugada del 14 de enero de 2015
La foto está fechada en la esquina superior derecha: Evernote Snapshot, 20150114, 14:15:15. Es un cuaderno abierto por la mitad, apaisado, con la letra apretada y un poco inclinada hacia la derecha, típica de quien escribe rápido y sin pensar en cómo queda. No hay márgenes dibujados. No hay dibujos. No hay ejercicios estructurados. Solo prosa — prosa sin filtro, prosa escrita a primera hora de la mañana mientras el café seguía humeando al lado del cuaderno. El hombre que lo escribió tenía en ese momento 37 años, un libro publicado que había vendido más de un millón de copias en todo el mundo, y un imperio creciente de inversiones en startups que incluía, entre otras cosas, una pequeña empresa llamada Uber.
Al día siguiente — 15 de enero — subió la foto a su blog tim.blog acompañada de un texto que empezaba con una observación histórica: desde Marco Aurelio hasta George Lucas, desde Benjamin Franklin hasta Mark Twain, las personas excepcionalmente productivas del mundo han compartido un hábito raro: escribir cada mañana. Ferriss contaba que él había adoptado la versión específica de Julia Cameron, autora de The Artist's Way (1992, conocido en español como El Camino del Artista). Y que lo hacía con tanta devoción que decidió mostrarle al mundo una página real de su diario.
Esa foto, que ahora verás más abajo, ha circulado durante más de una década por blogs de productividad, cursos de escritura, newsletters de salud mental y podcasts de emprendedores. Cada vez que alguien busca "Tim Ferriss morning pages" en Google, acaba llegando a esa imagen. Y cada vez que alguien llega a esa imagen, encuentra — sin saberlo — un puente inesperado entre dos mundos que parecen no tener nada que ver: el mundo del hipercrecimiento tecnológico de Silicon Valley y el mundo lento, a mano, casi monacal, de una profesora de escritura de Nuevo México que escribió un libro sobre recuperar la creatividad en 1992.
"Mis páginas matutinas son, como las llama Julia Cameron, limpiaparabrisas espirituales. Es la terapia más coste-eficiente que he encontrado nunca."
Tim Ferriss · tim.blog · 15 de enero de 2015Quién es realmente Tim Ferriss
Para entender por qué importa que un hombre como Tim Ferriss adopte una práctica como las páginas matutinas, hay que entender primero qué clase de hombre es. No es un influencer de productividad. No es un gurú motivacional. Es, si uno se atiene a las métricas frías, uno de los operadores de conocimiento y capital más eficientes del Silicon Valley de los últimos veinte años. Y su vida cruza varios territorios a la vez.
Ficha Tim Ferriss — Lo esencial
- Nacimiento: 20 de julio de 1977, East Hampton, Nueva York. Nombre completo: Timothy Ferriss.
- Formación: graduado en Princeton University en 2000, con especialidad en estudios de Asia Oriental (habla japonés avanzado, estudió un año en Japón durante el bachillerato).
- Primera empresa: BrainQUICKEN, empresa de suplementos nutricionales que montó con 23 años. La vendió a una private equity en 2010.
- Libros: The 4-Hour Workweek (2007), The 4-Hour Body (2010), The 4-Hour Chef (2012), Tools of Titans (2016), Tribe of Mentors (2017). Los cinco son bestsellers del New York Times. El primero se ha traducido a más de 40 idiomas y vendido más de 2,1 millones de copias.
- Podcast: The Tim Ferriss Show, lanzado en 2014. Más de 1.000 millones de descargas acumuladas. Primer podcast de negocios / entrevistas en superar los 100 millones. Ha sido el número 1 de Apple Podcasts en múltiples ocasiones por encima de 500.000 shows competidores.
- Inversiones: más de 50 empresas como ángel inversor o asesor entre 2007 y 2015. Entre ellas Uber, Twitter, Shopify, Facebook, Alibaba, Duolingo, TaskRabbit, Evernote, StumbleUpon, CLEAR, Blue Bottle Coffee, Wealthfront, Nextdoor, AngelList, Automattic.
- Filantropía: en 2019 organizó una donación de 17 millones de dólares para crear el Johns Hopkins Center for Psychedelic and Consciousness Research — el mayor centro de investigación psicodélica del mundo. Aportó personalmente más de 2 millones. Ha financiado investigación similar en Imperial College London, UCSF y MAPS.
- TED Talk: "Why you should define your fears instead of your goals" (2017) — más de 10 millones de visualizaciones.
Esa lista parece la de cinco personas distintas. De hecho, sin exagerar, cinco trayectorias profesionales completas — escritor, emprendedor, inversor, podcaster, filántropo — encajadas en una misma biografía. Y todas empezaron con un hombre que, en un momento concreto de su vida universitaria, estuvo literalmente a un paso de acabar con la suya.
Princeton, la tesis imposible y el borde del puente
Tim Ferriss ha hablado de este episodio pocas veces. Una fue en su TED Talk de 2017, otra en una entrevista con Peter Attia en el episodio piloto del podcast del médico, otra en varios posts detallados en su blog, la última en un hilo largo de Twitter/X en 2024. Siempre con cuidado, siempre eligiendo cada palabra, siempre con la conciencia — adquirida con los años — de que hablar de suicidio mal hecho puede causar más daño del que repara. Pero lo ha contado.
Era su último año en Princeton. Estudios de Asia Oriental. Un año fuera en Japón que había marcado su vida. Y ahora, de vuelta al campus, con la tesis de grado en marcha, empieza a notar que algo se está cayendo por dentro. La tesis, que él mismo describió luego como "una situación imposible" — aunque ese lenguaje, admitió después, era ya parte del problema, no un reflejo fiel de la realidad — se convierte en el punto focal de una espiral que lo atrapa. La idea de no graduarse. La vergüenza imaginada. El peso de las expectativas. Y algo más antiguo, algo que había estado acompañándole desde mucho antes: una predisposición familiar a la depresión.
Tim lo resume luego así en un hilo público: "en mi familia hay depresión resistente al tratamiento, trastorno bipolar y adicción. He perdido a varios amigos por suicidio. Casi me suicido en la universidad. Los opioides y el alcohol se han cobrado las vidas de personas cercanas." Es la declaración más honesta que un hombre con su visibilidad pública hace sobre su propia arqueología emocional. Y la hace — importante — desde el éxito, no desde la desesperación. Lo cuenta tiempo después, con años de distancia, con los recursos económicos y terapéuticos para afrontarlo, precisamente porque sabe que hay miles de personas que le leen y que están en el mismo punto en el que él estuvo una noche en Princeton.
No se suicidó. Algo le frenó — él lo describe como "un vistazo momentáneo al círculo de amor más allá de mi foco personal de agonía". Después de ese momento tomó una decisión operativa: unos meses para restaurar su salud física y mental. Esa pausa — ese "parón estratégico" que luego repetiría muchas veces en su carrera — es, probablemente, el germen de lo que sería su doctrina personal a partir de entonces: salud física y salud mental no se pueden separar. Una afecta a la otra. Si una se cae, la otra también. Si una se levanta, crea espacio para que la otra se levante también.
Ese momento en Princeton es importante para entender por qué, quince años después, a un hombre como Tim Ferriss le importa tanto una práctica sencilla de escritura matinal. No es una rareza esotérica en su vida. Es una de las piezas del sistema operativo que él mismo construyó precisamente para no volver a estar nunca en ese puente.
BrainQUICKEN: la obsesión por trabajar menos
Después de Princeton, Tim funda su primera empresa: BrainQUICKEN, una marca de suplementos nutricionales. Es el año 2001. Él tiene 24 años. Y la empresa crece — pero a un coste brutal. Ferriss trabaja catorce horas al día, gestiona obsesivamente cada email, cada pedido, cada llamada de servicio al cliente. La compañía factura cada vez más pero él, por dentro, se está consumiendo. Es la paradoja clásica del emprendedor joven: he construido la máquina perfecta para producir dinero y esclavizarme.
En 2004, en un punto de agotamiento, se toma tres semanas de sabático en Europa. Esas tres semanas se convierten en varios meses. Y en esos meses, mientras aprende a bailar tango en Argentina, a bucear en Tailandia, a hacer motocross en los Alpes, empieza a desarrollar un sistema: automatizar, externalizar y eliminar tareas hasta que el trabajo ocupe lo mínimo posible de la vida. Lo llama "4-Hour Workweek" — la semana laboral de cuatro horas. No es un eslogan. Es una hipótesis — casi ingenieril — de cuánto trabajo es realmente imprescindible para generar un negocio digno. Para él, la respuesta es: mucho menos del que pensamos.
En 2010 vende BrainQUICKEN. A día de hoy, la marca sigue existiendo pero Tim ya no tiene nada que ver con ella. El libro — y la filosofía — que nacieron de esas tres semanas en Europa son infinitamente más valiosos que la empresa que originó la crisis.
26 rechazos editoriales y un bestseller de 2,1 millones de copias
Tim Ferriss ha contado esta historia muchas veces porque es imposible no contarla. Cuando terminó el manuscrito de The 4-Hour Workweek en 2007, 26 de las 27 editoriales a las que lo envió lo rechazaron. No rechazos educados. Rechazos duros. Un editor famoso le respondió personalmente con datos históricos de ventas de bestsellers para demostrarle que ese libro no sería un éxito mainstream — que dejara de soñar.
Una editorial — Crown Publishing, que pertenece al grupo Penguin Random House — aceptó. Con condiciones. Con escepticismo. Ferriss empezó a trabajar para defender el libro él mismo. Y aquí aparece un patrón que lo define: cuando alguien le dice "esto no va a funcionar", él lo toma como una hipótesis falsable — no como un veredicto. Se planteó el libro como un producto a validar. Habló con sus dos amigos más cercanos y escribió todo el libro para ellos, imaginándolos sentados enfrente. No intentó escribir para un público masivo — escribió para dos personas reales con problemas reales. Esa decisión técnica, que suena de manual, es una de las razones del éxito desmesurado que vendría después. El libro no parecía un libro. Parecía una carta.
El 2 de mayo de 2007 recibió la llamada de su editor. The 4-Hour Workweek había entrado en la lista de bestsellers del New York Times cinco días después de su publicación. Acabaría permaneciendo en ella durante cuatro años consecutivos. Se traduciría a 40 idiomas. Vendería 2,1 millones de copias. Cambiaría de forma irreversible la conversación global sobre el trabajo, el nomadismo digital, la autonomía profesional y la idea misma de que un empleo de 40 horas semanales es la única manera de ganarse la vida.
"Escribí The 4-Hour Workweek pensando en dos amigos míos. Dos personas concretas. Es la única manera en la que pude hacerlo mientras las voces del mundo me decían que no funcionaría."
Tim Ferriss, en retrospectiva sobre el proceso de escrituraLo interesante para este post es un detalle que Ferriss no siempre subraya: ese libro no se habría podido escribir con la cabeza llena de ruido. 26 rechazos editoriales es, en términos psicológicos, un asalto continuo a la identidad del autor. La mayoría de escritores se rompen en esa fase. Ferriss no se rompió. Una de las razones — que él ha mencionado de pasada más de una vez — es que ya tenía sistemas para no romperse. Todavía no conocía las páginas matutinas en 2007. Pero estaba a siete años vista del día en que las conocería. Y esos mismos sistemas — escribir para vaciar la cabeza, identificar fears con precisión, observar los pensamientos sin identificarse con ellos — son exactamente lo que El Camino del Artista le ofrecería formalizado en un método. Cuando por fin lo encontró, reconoció que ya estaba haciendo una versión amateur de eso mismo. Solo le faltaba la estructura.
El inversor silencioso: Uber, Twitter, Shopify, Facebook
Mientras The 4-Hour Workweek se convertía en un fenómeno editorial, pasó algo que iba a cambiar el patrimonio de Ferriss más que todas sus regalías juntas: empezó a recibir llamadas. Lectores. Muchos lectores. Algunos de ellos, emprendedores que estaban montando cosas. Le pedían consejo. Le invitaban a eventos. Le enseñaban prototipos. Y Tim, casi por accidente, empezó a tomar decisiones que terminarían siendo una de las mejores carreras de angel investing de la historia reciente de Silicon Valley.
Aquí está el desglose — resumido — de algunas de sus inversiones más famosas:
| Empresa | Año de inversión | Valoración en ese momento | Tipo de relación |
|---|---|---|---|
| Uber | 2009 | 3,7 M $ · su cheque fue de 25.000 $ | Inversor ángel y advisor pre-semilla. La mayoría de su patrimonio neto actual proviene de esta inversión. |
| 2007 | 20 M $ | Inversor temprano. Entró cuando la plataforma todavía tenía dudas sobre su modelo de negocio. | |
| Shopify | 2010 | pre-IPO, valoración privada | Primer asesor externo de la compañía. Diseñó junto al equipo la competición Build a Business con 100.000 $ de premio. |
| vía fondo secundario | pre-IPO | Inversor secundario. Exit en IPO. | |
| Alibaba | vía fondo | pre-IPO | Inversor secundario. |
| Duolingo | Serie A | valoración privada temprana | Inversor temprano. Exit parcial tras IPO. |
| TaskRabbit | 2008-2009 | pre-semilla | Primer asesor externo. |
| Evernote | 2008 | pre-IPO | Asesor e inversor. Referencia repetida en su metodología personal. |
| CLEAR | temprana | privada | Primer asesor externo. |
| StumbleUpon, Reputation.com, Nextdoor, Wealthfront, AngelList, Blue Bottle Coffee, Automattic, NoRedInk, Huckberry, LALO Tequila, Commonwealth Fusion Systems, SpaceX (vía fondo) | 2007–2015 | varias | Cartera ampliada de angel investing y fondos. |
En 2015, con una carrera de ángel inversor que le había hecho ya extremadamente rico, Tim Ferriss tomó una decisión que sorprendió a mucha gente: se retiró del angel investing activo. Lo anunció en su blog. Las razones — que explicó con su característica honestidad — fueron dos. La primera: estrés. Decidir semanalmente sobre cheques de cinco o seis cifras, con fundadores que ponían todo su futuro en tus manos, le estaba desgastando. La segunda: dudas sobre el impacto real. Sentía que, a largo plazo, su influencia sobre el éxito de una empresa con un cheque pequeño era mínima. El ruido emocional del trabajo, multiplicado por las decisiones pendientes, no compensaba el impacto marginal que tenía.
Esa decisión — parar algo que te está haciendo rico porque te está rompiendo la cabeza — es incomprensible desde la lógica del capital y perfectamente comprensible desde la lógica del Artist's Way. Cameron explica en la Semana 2 del libro, literalmente, que los artistas bloqueados permanecen rodeados de crazy makers — personas o situaciones que absorben toda su energía — precisamente porque esa absorción les da una excusa perfecta para no crear. La lógica del angel investing en su pico de intensidad es, para alguien como Tim, un crazy maker profesional. Y Tim la identificó como tal y la cortó. Coincidencia o no, esa decisión de 2015 es posterior — apenas unos meses — a la publicación del post de las páginas matutinas. Puede no ser casual.
Mil millones de descargas de podcast
En abril de 2014, Tim Ferriss lanzó The Tim Ferriss Show. El primer episodio era una entrevista con Kevin Rose, el fundador de Digg. Ferriss lo grabó como "experimento" — ni siquiera estaba seguro de que pudiera mantener el formato durante más de cinco episodios. Nueve años después, el podcast ha superado oficialmente los mil millones de descargas acumuladas, y ha sido repetidamente el número 1 de Apple Podcasts por encima de más de 500.000 shows competidores. Fue el primer podcast de negocios / entrevistas en superar la barrera de los 100 millones de descargas.
El formato es simple y radicalmente poco frecuente para el mundo del podcasting de hit: entrevistas muy largas — frecuentemente de dos, tres, cuatro horas — con rutinas, hábitos y métodos de personas que han alcanzado un nivel excepcional en su campo. Entre los invitados: Jerry Seinfeld, Arnold Schwarzenegger, LeBron James, Margaret Atwood, Jane Goodall, Hugh Jackman, Madeleine Albright, Doris Kearns Goodwin, Mark Zuckerberg, Ray Dalio, Jocko Willink, Edward Norton, Tony Robbins, Jamie Foxx, Peter Thiel, Marc Andreessen, Elizabeth Gilbert. La lista completa es más larga que este post.
Lo relevante para nosotros es otro dato. En Tools of Titans (2016), Tim recopiló las rutinas y herramientas de más de cien de esos invitados. Hizo algo que ningún antropólogo había hecho antes: un inventario comparativo sistemático de las prácticas diarias de las personas más productivas del planeta. Y en ese inventario, una práctica aparecía una y otra vez, con ligeras variaciones, en el desayuno matinal de esos gigantes: alguna forma de escritura matinal. Páginas matutinas. Diario de gratitud. Journal de preguntas. Cuaderno de ideas. Cada uno la llamaba de una manera. Pero la estructura subyacente era la misma. Y era, en todos los casos, una variación sobre la misma partitura que Julia Cameron había escrito en 1992.
Ferriss se dio cuenta. En Tools of Titans le dedica varias páginas al concepto. Lo resume así: "si tuviera que quedarme con una sola herramienta, me quedaría con las páginas matutinas. No porque sean la más espectacular. Porque son la más robusta."
La depresión crónica que nadie veía
Visto desde fuera, Tim Ferriss es un ganador absoluto. Por dentro, ha convivido durante toda su vida adulta con una depresión crónica que — en sus propias palabras — nunca se va del todo. Se va durante meses. Vuelve. Se gestiona. Vuelve. Se medica. Vuelve. Se mejora con ejercicios físicos. Vuelve. Es un compañero permanente al que ha aprendido a tratar con respeto y con método.
En 2023 publicó en su blog un post largo titulado "My Mental Health Routines and Tools" en el que, por primera vez, hizo pública la arquitectura completa de su sistema para gestionar la depresión. El post es largo — más de 10.000 palabras — y contiene desde protocolos de TMS acelerado (estimulación magnética transcraneal) hasta rutinas de frío, ejercicio, suplementación, meditación, psicoterapia, terapia asistida por psicodélicos, y — por supuesto — las páginas matutinas. Entre todas las herramientas listadas, las páginas matutinas ocupan un lugar central porque son — en sus propias palabras — "la más barata, la más simple, y la que está siempre disponible".
La idea de que una persona tan operativa, tan metódica, tan exitosa, necesite herramientas continuas para no hundirse, es importante porque rompe un mito tóxico. Durante años la cultura dominante ha vendido dos versiones opuestas del productivo: o bien es un ser naturalmente dotado que no necesita sostenerse, o bien es un mártir romántico que cae en depresión como consecuencia inevitable de su genialidad. Tim Ferriss propone una tercera vía, mucho más útil: el productivo es alguien que ha construido sistemas robustos para sostenerse precisamente porque su vulnerabilidad no es negociable. No la ignora. No la romantiza. La gestiona. Y una de las piezas de esa gestión — de las más simples, de las más antiguas — lleva la firma de Julia Cameron.
Cómo llegó a Julia Cameron (sin leerla)
Y aquí llegamos a la parte más curiosa de toda la historia. Porque Tim Ferriss — a pesar de todo lo anterior — nunca leyó El Camino del Artista entero. Él mismo lo reconoce en el post de 2015, con una frase casi ofensiva para los puristas del libro:
"Para ser sincero, nunca leí el original de The Artist's Way, que me había sido recomendado por muchos autores de superventas."
Tim Ferriss · "What My Morning Journal Looks Like" · 2015La frase es desarmante. Le habían recomendado el libro varios autores mega-bestseller. No uno — varios. Gente con recorrido, con criterio, con cientos de miles de libros vendidos. Y aun así Tim no lo había leído. ¿Por qué? La explicación que da en el post es casi humorística pero totalmente honesta: "más consumo de libros no me interesaba, porque a menudo lo uso para procrastinar."
Esa confesión — que a un lector superficial le sonará frívola — es en realidad la mejor definición de la crisis espiritual del emprendedor moderno. Hay una plaga actual de profesionales altamente funcionales que usan el consumo de libros de autoayuda como sustituto del trabajo interior real. Son las personas que tienen la estantería llena de Cameron, Tolle, Goggins, Pressfield, Clear — pero que no han escrito tres páginas a mano en su vida. Tim se niega, de forma consciente, a entrar en ese grupo. Lo que él necesita no es más input. Lo que él necesita es una práctica diaria y meditativa de producción, comparable — en sus propias palabras — "a una ceremonia del té".
Así que compró el companion journal — el diario acompañante de The Artist's Way, en formato grande — y empezó a escribir. Sin el libro teórico. Sin el curso de 12 semanas. Sin los ejercicios semanales. Sin las citas con el artista. Sin los conceptos de "sombra", "censor interior", "crazy makers", "niño artista herido", "sincronicidad", "monstruos creativos". Solo la práctica mecánica central del libro: tres páginas a mano, cada mañana, sin filtro.
Nosotros, que llevamos años estudiando El Camino del Artista de cerca y que hemos hecho el curso completo muchas veces, tenemos una opinión matizada sobre esta estrategia. Hacer solo las páginas matutinas — sin el curso entero — es como hacer solo la respiración sin la meditación entera. Funciona. Es mejor que no hacer nada. Pero es una fracción del poder del método completo. Para Tim, esa fracción ha sido suficiente para transformar su vida. Y eso es una noticia enormemente tranquilizadora para cualquiera que esté dudando si empezar "por lo básico". La respuesta es: sí, empieza por lo básico. Con eso solo ya vas a mover cosas.
(Si después de un par de meses con las páginas matutinas quieres ir a por el curso entero, nosotros te dejamos el programa gratuito de 12 semanas en español. No hace falta que pagues nada. El objetivo no es que nos pagues. El objetivo es que empieces.)
El ritual de la mañana — paso a paso
En el post del 15 de enero de 2015, Ferriss describe su ritual con un detalle casi obsesivo. Cada elemento ha sido elegido. Merece la pena leer cada paso, porque cada paso revela una decisión estratégica.
1. La bebida ritual
Casi cada mañana, Tim prepara una bebida caliente combinada. Los ingredientes: cúrcuma, jengibre, té pu-erh, té verde. Cada uno tiene una función concreta. La cúrcuma es antiinflamatoria — importante para alguien que ha convivido con depresión crónica, ya que hay evidencia creciente de una conexión entre inflamación sistémica y síntomas depresivos. El jengibre favorece la digestión y estimula la circulación. El té pu-erh — un té fermentado chino — aporta cafeína modulada y taninos que producen una alerta sin ansiedad. El té verde suma L-teanina, un aminoácido que tiene un efecto calmante paradójicamente combinado con la cafeína del té.
Esta bebida no es casual. Es un cóctel farmacológico diseñado para poner el cuerpo en el estado exacto que la práctica requiere: despierto pero no acelerado, alerta pero no ansioso, cálido pero no somnoliento. Es el equivalente bioquímico de encender una vela antes de meditar. Señala al cuerpo, por vía sensorial, que algo importante va a ocurrir durante la siguiente media hora.
2. El diario grande
Tim elige específicamente el formato grande del diario. Esto tiene una razón concreta: en un cuaderno pequeño, tres páginas se llenan rápido, y uno empieza a optimizar lo que escribe para llenar menos espacio. En un cuaderno grande, tres páginas son mucho. Se tarda 20-30 minutos en llenarlas. El volumen físico de las páginas te obliga a seguir escribiendo cuando ya no tienes nada que decir. Y ese momento — el momento en que se acaba lo obvio — es exactamente el momento en que empieza a aparecer lo importante.
Cameron lo explica en el libro: los primeros dos tercios de las páginas matutinas son la capa superficial — quejas, listas de tareas, ansiedades cotidianas. El último tercio, cuando ya te has quedado "sin material", es donde emerge la voz de abajo. Las ideas que no sabías que tenías. Las preguntas que llevabas semanas evitando. Las decisiones que ya habías tomado pero que aún no te habías atrevido a reconocer. Por eso el tamaño del cuaderno importa. Es una ingeniería sutil de la atención.
3. Escritura a mano
Tim escribe a mano. No a ordenador, no en el móvil, no en Notion, no en un Google Doc. A mano, con bolígrafo, con su letra imperfecta y sus tachones. La razón no es estética — es neurológica. Hay abundante investigación en neurociencia cognitiva (especialmente trabajos de la Universidad de Princeton y de la Universidad de Noruega) que muestran que la escritura a mano activa regiones del cerebro distintas — y más profundas — que la escritura a teclado. En particular, la escritura a mano es más lenta y más costosa, lo que obliga al cerebro a condensar y jerarquizar antes de escribir. Se piensa mejor. Se memoriza mejor. Se integra mejor.
Para el trabajo de las páginas matutinas — cuyo objetivo es sacar al aire cosas que están atrapadas en zonas profundas del cerebro — la escritura a mano no es un capricho retro. Es la herramienta correcta.
La foto real de su diario (28 de diciembre, Nueva York)
Y aquí está lo que hemos venido buscando. La fotografía real de una de sus páginas matutinas, publicada por él mismo, sin retocar, sin limpiar, tal como salió del diario aquella mañana de domingo en Nueva York. Tómate un momento para mirarla despacio. Observa la letra, las tachaduras, la nota entre corchetes donde se corrige él mismo la ortografía de una palabra que dudó si había escrito bien. Observa cómo no hay párrafos formales — hay un flujo de pensamiento siguiendo a otro. Y observa, sobre todo, lo ordinarias que son las cosas que está pensando.
Ferriss transcribe él mismo la página en el post — porque, advierte, su letra no siempre es legible. Aquí está lo que escribió aquella mañana, en su traducción al español lo más fiel posible:
Transcripción — Entrada de Tim Ferriss
Domingo, 28 de diciembre, Nueva York
Desperté a las 7:30 de la mañana, antes que nadie. Sienta genial.
Es domingo, así que siento que puedo ir despacio, que probablemente es la razón por la que sienta tan bien.
¿Por qué el lunes o el martes tendrían que ser distintos? Siempre hay gente esperando, independientemente. Que esperen.
Es curioso cómo trabajamos y apuntamos y nos esforzamos para llegar a un punto en el que la gente nos espere a nosotros, y no al revés. ¡Cita a Get Shorty!
Y sin embargo, cuando llegamos a ese vaunted punto, las masas de gente (frecuentemente con razón) llamando incesantemente a la puerta, uno tras otro, provoca muchísimo más estrés que cuando eras un mero peón (sp!) [no estaba seguro de cómo se escribía "peón"].
¿Es porque recibes 100 veces más entradas, lo que disminuye la sensación de libre albedrío autodirigido? ¿Una sensación de que estás eligiendo constantemente del buffet de otro en lugar de cocinar tu propia comida?
¿O es porque sientes que tienes que estar a la defensiva y proteger lo que tienes: tiempo, dinero, relaciones, espacio, etc.?
Para alguien que ha "ganado" a través de toda una vida de ataque, jugar a la defensiva entra en conflicto con el núcleo de quién son.
[Fin de la entrada]
Léelo otra vez. Esto es — literalmente — lo que pensaba Tim Ferriss, el hombre que acababa de invertir en Uber, Twitter y Shopify, una mañana de domingo en Nueva York. No está hablando de mercados. No está hablando de estrategia. No está hablando de su próximo libro. Está observando — con cierta perplejidad incluso — que el éxito ha convertido su vida en un "buffet de otros". Y está intentando poner en palabras una tensión muy antigua: el ofensor se hizo grande atacando, pero ahora que es grande, todos le atacan a él, y eso le obliga a convertirse en defensor — lo cual entra en conflicto con su ADN.
No resuelve la tensión en el papel. No llega a ninguna conclusión definitiva. Eso — dirá después — es absolutamente intencional.
"Limpiaparabrisas espirituales"
Julia Cameron, en el prólogo de El Camino del Artista, usa una imagen que Tim Ferriss adopta sin cambiarla. Las páginas matutinas, escribe Cameron, son "spiritual windshield wipers". Limpiaparabrisas espirituales.
La imagen es precisa. Cuando conduces de madrugada y hay niebla o llovizna sobre el parabrisas, el problema no es que no haya visibilidad. El problema es que la visibilidad está filtrada por una capa opaca. No ves el camino no porque no haya camino — ves el camino con una distorsión que te hace frenar, acelerar, dudar, desviarte. Los limpiaparabrisas no te dan una visión nueva. Simplemente retiran la capa que ya estaba ahí.
Las páginas matutinas hacen lo mismo con tu mente al empezar el día. La mayoría de nosotros nos levantamos con una capa — no siempre pesada, pero persistente — de niebla mental: cosas pendientes, preocupaciones de la víspera, conversaciones que imaginamos que vamos a tener, emails que ya empezamos a redactar mentalmente mientras nos duchamos. No es que no podamos funcionar con esa capa. Funcionamos con ella todos los días. Pero la visibilidad está filtrada. Las páginas matutinas retiran la capa. Cuando acabas, el mundo sigue siendo el mismo — pero lo ves nítido. Es la diferencia entre conducir con neblina y conducir con parabrisas limpio.
Tim Ferriss, citando a Cameron a continuación, añade la frase exacta del prólogo del libro:
"Una vez que ponemos sobre el papel esos pensamientos turbios, enloquecedores y confusos — las preocupaciones nebulosas, los nervios, las preocupaciones — afrontamos el día con ojos más claros."
Julia Cameron · El Camino del Artista · página viii del prólogo · 1992Cameron no promete que resolverás tus problemas. Promete algo mucho más modesto y mucho más útil: afrontarás el día con ojos más claros. La palabra clave ahí es afrontarás. No resuelves — afrontas. Hay una diferencia enorme. La mayoría de nuestros problemas diarios no tienen solución inmediata. Tienen solución parcial, progresiva, emergente. Lo que necesitas para afrontarlos bien no es resolverlos antes del desayuno — es no llevar encima la neblina acumulada. Las páginas matutinas son exactamente eso: un sistema diario de limpieza de neblina.
"Caging the monkey mind": la frase que lo explica todo
En el post de 2015, Ferriss ofrece dos interpretaciones de por qué escribe cada mañana. Las dos, dice, no son mutuamente excluyentes. Pero la segunda — según él — es la clave. La cita exacta:
"Solo estoy enjaulando mi mente-mono en el papel para poder seguir con mi puto día."
Tim Ferriss · tim.blog · 2015La frase es tan importante que hay que desglosarla. "Monkey mind" — mente-mono — es un concepto del budismo. Describe el estado mental habitual de cualquier adulto moderno: una mente que salta de rama en rama sin parar, incapaz de permanecer en una idea más de dos segundos. Es el ruido de fondo. El bucle de pensamientos que se te meten en la ducha, en el metro, mientras intentas escuchar a alguien. La mente-mono no es un defecto personal — es el estado por defecto del cerebro humano, especialmente en la era de la información permanente.
"Caging the monkey mind" — enjaular la mente-mono — es una metáfora precisa. No es matarla. No es silenciarla. No es meditar hasta que desaparezca. Es, literalmente, meterla en una jaula durante 20 minutos, dejarla saltar todo lo que quiera dentro de la jaula, y salir después sabiendo que está segura ahí mientras tú te ocupas de tu día. La jaula, en el caso de Ferriss, es el papel. Las líneas del cuaderno. La tinta negra. Tres páginas.
Y aquí viene la línea que, si solo pudieras quedarte con una de todo el post, sería esta:
"Las páginas matutinas no tienen que resolver tus problemas. Solo tienen que sacarlos de tu cabeza, donde, de lo contrario, rebotarán todo el día como una bala dentro de tu cráneo."
Tim Ferriss · tim.blog · 2015"Como una bala dentro de tu cráneo". La metáfora es violenta porque la experiencia es violenta. Cualquiera que haya tenido un pensamiento intrusivo real — una duda que te persigue durante el día, un posible error que te obsesiona, una conversación que revives una y otra vez — reconoce la descripción. No es poética. Es literal. Esos pensamientos rebotan. Y cada rebote te roba atención, memoria operativa, energía emocional. Llegas a la tarde agotado sin haber hecho apenas nada "difícil" — porque has pasado el día con una bala rebotando.
Lo genial del sistema de Cameron — y lo que Ferriss aprovecha con astucia quirúrgica — es que no requiere que soluciones nada. Solo requiere que escribas. El acto físico de escribir saca el pensamiento de la cabeza y lo pone en otro sitio. La bala deja de rebotar. No porque se haya desactivado — porque se ha reubicado. Y a veces, por cierto, al verla fuera uno se da cuenta de que no era para tanto. Pero aunque siga siendo para mucho, ya no rebota. Puedes afrontar el día.
Fear-Setting: el otro gran método que heredó de los antiguos
Si uno estudia la obra de Tim Ferriss en su totalidad, emerge un patrón: toma métodos antiguos, los depura hasta su esencia operativa, y los aplica a la vida moderna con una disciplina casi japonesa. Las páginas matutinas — de Julia Cameron — son una pieza. La otra pieza, que conecta de forma directa con el Artist's Way, es el método que presentó en su TED Talk de 2017: Fear-Setting.
Fear-Setting — "fijación de miedos" — es una adaptación directa de los Estoicos, en particular de Séneca. Séneca practicaba algo que llamó praemeditatio malorum — la premeditación de los males. Consiste en visualizar de forma detallada los peores escenarios posibles antes de tomar una decisión importante, con el objetivo de desactivar el poder paralizador del miedo difuso. Porque — en palabras del propio Séneca — "sufrimos más en la imaginación que en la realidad".
Ferriss convirtió esa práctica antigua en un ejercicio operativo de tres páginas, que recomienda hacer al menos una vez al mes:
El método Fear-Setting de Tim Ferriss — resumen
- Página 1 — Define: escribe los peores escenarios posibles si tomas la decisión que te asusta. No abstracciones. Concretos.
- Página 2 — Prevent: para cada escenario peor, escribe qué podrías hacer ahora para reducir la probabilidad de que ocurra.
- Página 3 — Repair: para cada escenario peor, escribe qué podrías hacer para reparar el daño si ocurre. Quién te ayudaría. Qué pasos podrías dar para recuperarte.
- Al final: ante cada miedo, pregúntate: ¿es este miedo un -3 en la escala del -10 al +10? ¿Y el beneficio potencial si actúo es un +8? Entonces, asimétricamente, merece la pena intentarlo.
Mira lo que tienen en común Fear-Setting y las páginas matutinas. Los dos son ejercicios de escritura. Los dos son prácticas de "sacar al papel" lo que está bloqueando por dentro. Los dos operan bajo el principio de que el papel contiene y desactiva lo que la mente, llevándolo sola, acaba amplificando. El papel, en la cosmovisión de Ferriss, es una especie de tecnología mental — probablemente la más antigua que tenemos — para separarnos de nuestros propios pensamientos, verlos desde fuera, y actuar desde un lugar más sereno.
Cameron y Séneca, vistos así, son primos lejanos. Distintos siglos, distintas culturas, distintos vocabularios. Pero la mecánica profunda es la misma: la mente bien gestionada no es la mente que piensa menos — es la mente que tiene un sistema fiable para poner los pensamientos fuera de sí misma cuando pesan. Julia Cameron construyó un ritual diario (páginas matutinas). Los Estoicos construyeron un ritual periódico (premeditatio malorum). Tim Ferriss, metódicamente, adoptó las dos. Porque una sin la otra, ha descubierto, deja huecos.
17 millones a Johns Hopkins: psicodélicos y salud mental
La última pieza de la arquitectura de Tim Ferriss, y la más reciente, es la que tiene más carga personal de todas. En 2015 — mismo año del famoso post de las páginas matutinas, no es casualidad — Ferriss donó personalmente 2 millones de dólares a los investigadores de la Universidad Johns Hopkins que estudiaban el uso terapéutico de la psilocibina (el principio activo de los hongos mágicos) para tratar la depresión resistente y la ansiedad al final de la vida.
En 2019 organizó — como líder operativo — una ronda de donaciones de 17 millones de dólares para fundar el Johns Hopkins Center for Psychedelic and Consciousness Research, el primer centro universitario oficialmente dedicado a la investigación psicodélica en los Estados Unidos y, hasta hoy, el más grande del mundo. Él aportó, de nuevo, más de 2 millones personales. Ha replicado donaciones similares en Imperial College London (UK) y en la Universidad de California, San Francisco, donde financió un estudio pionero sobre psilocibina como coadyuvante de psicoterapia en pacientes a largo plazo con VIH.
La razón que da Ferriss para este nivel de compromiso es, como siempre en él, dolorosamente concreta: perdió a su mejor amigo por una sobredosis de fentanilo, su familia arrastra depresión resistente al tratamiento y trastorno bipolar, y él mismo ha vivido varios episodios depresivos severos. La psilocibina — investigada con rigor científico, administrada en entornos clínicos supervisados, con preparación y seguimiento — ha mostrado en estudios controlados resultados que, en casos de depresión resistente, equivalen o superan a los mejores tratamientos farmacológicos convencionales. Con el mérito añadido de que los beneficios pueden mantenerse durante meses o años después de una o dos sesiones.
¿Qué tiene que ver esto con el Artist's Way? Más de lo que parece. Cameron, en el libro original, insiste en algo que en 1992 sonaba más raro de lo que suena hoy: la creatividad no es solo una función cognitiva — es una función espiritual. Que hay algo en el acto de crear que excede las explicaciones puramente neurobiológicas. Que los grandes procesos creativos comparten territorio con las experiencias místicas reportadas por las tradiciones contemplativas. Los estudios más recientes de neurociencia de psicodélicos — el mismo campo que Ferriss financia — están, casi treinta años después, confirmando empíricamente esa idea. La psilocibina reduce actividad en la red por defecto (default mode network), la región del cerebro asociada a la auto-referencia, el ego y la rumiación. Exactamente lo mismo que se reduce en meditadores avanzados. Exactamente lo mismo que — a una escala mucho más modesta — disminuye en las personas que hacen páginas matutinas.
Dicho de forma directa: las páginas matutinas son, bioquímicamente hablando, una pequeña dosis diaria de lo mismo que los psicodélicos hacen en una dosis grande ocasional. No idéntico — mucho más pequeño, mucho más gestionable, mucho más seguro. Pero de la misma familia neuronal. Reducen el ruido autorreferencial. Sacan al observador de la posición de identificación con sus pensamientos. Permiten ver desde fuera lo que antes solo se podía vivir desde dentro. No es de extrañar que Tim Ferriss — que estudia estas cosas con rigor obsesivo — haya acabado invirtiendo, literalmente, en los dos extremos del mismo espectro: las páginas matutinas por abajo, los retiros psicodélicos supervisados por arriba, y un sistema coherente en medio.
Las 7 lecciones del Tim Ferriss del Artist's Way
Hemos cubierto mucho terreno. Ahora vamos a destilar. Si tuviéramos que resumir todo lo anterior en siete lecciones operativas — cosas que puedes aplicar mañana a tu vida — serían estas.
La productividad extrema necesita sistemas de vulnerabilidad
Nadie llega a ese nivel de output sin tener sistemas robustos para no romperse. Tim Ferriss no es productivo a pesar de sus páginas matutinas, sus Fear-Settings, sus retiros, su TMS, su psicoterapia y sus meditaciones. Es productivo precisamente gracias a todo eso. El romanticismo del genio autoabandonado es marketing cultural barato. La realidad es mucho menos sexy y mucho más útil: los mejores operadores del mundo tienen la higiene emocional de un monje cartujo.
Aplicación para ti: si sientes que tu productividad está al borde de costarte la cabeza, no eres débil — eres insostenible. Cambia la pregunta de "cómo producir más" a "cómo producir sin romperme". Es la única pregunta que a largo plazo genera resultados.
No necesitas leer todo el libro para empezar la práctica
Tim Ferriss nunca leyó El Camino del Artista entero. Lleva más de una década haciendo páginas matutinas. Esto no es un argumento contra el libro — es un argumento a favor de la acción. La información sobre qué hacer es abundante y gratuita. Lo escaso es la ejecución diaria.
Aplicación para ti: deja de comprar libros de creatividad y empieza a escribir tres páginas a mano mañana. El libro que tienes en la estantería pendiente no te va a transformar. La práctica sí.
El proceso importa más que el producto
Ferriss lo dice explícitamente: no escribe para publicar nada, no escribe para encontrar ideas, no escribe para ser productivo. Escribe por escribir. El valor está en el acto mismo, no en lo que genera. Esto es, para una mente acostumbrada a medir todo por su output, profundamente contracultural. Y profundamente liberador.
Aplicación para ti: si te cuesta empezar algo porque no sabes si lo que salga "será bueno", recuerda que el trabajo bien hecho se mide por haberlo hecho, no por cómo queda. Separa radicalmente el proceso del producto.
El papel es una tecnología de descompresión mental
La mente humana no está diseñada para contener todos sus pensamientos dentro de sí misma al mismo tiempo. Cuando lo intenta — y lo intentamos todos — se satura. El papel es — probablemente — la primera tecnología que inventamos para sacar pensamientos fuera de la cabeza. Miles de años antes de ChatGPT, ya teníamos el papel. Y para este uso específico — vaciar la mente cada mañana — sigue siendo mejor que cualquier app. Sin notificaciones. Sin spell check. Sin síncronización a la nube. Solo tinta y fibra.
Aplicación para ti: compra un cuaderno físico. Uno grande. De los que duelen un poco. Un bolígrafo que te guste. No es accesorio. Es infraestructura emocional.
La jaula es más útil que la domesticación
La mayoría de los sistemas de gestión de pensamiento prometen silenciar la mente, disciplinarla, controlarla. Ferriss — siguiendo a Cameron — propone algo distinto: enjaularla durante 20 minutos y dejarla saltar todo lo que quiera dentro. No intenta cambiarla. No intenta hacerla "mejor". Solo le da un espacio contenido donde puede hacer lo que le dé la gana. Paradójicamente, esa aceptación total es lo que más reduce el ruido el resto del día.
Aplicación para ti: deja de intentar dominar tus pensamientos difíciles. Dales una cita diaria. Preséntate puntual. Escúchalos 20 minutos. Después sigues con tu día. Funciona infinitamente mejor que intentar silenciarlos.
La resistencia al éxito también es parte del trabajo
La entrada del 28 de diciembre que Ferriss publica no es una queja infantil. Es algo mucho más raro y mucho más valioso: la observación honesta de que el éxito trae sus propias tensiones. Recibir 100 veces más inbound es, según sus palabras, comer del "buffet de otros" en lugar de cocinar la propia comida. Ese tipo de honestidad con uno mismo — sí, hace años que quería llegar aquí, pero ahora que estoy aquí también hay un coste — es la honestidad que el Artist's Way entrena.
Aplicación para ti: no romantices ni tu éxito actual ni tu éxito futuro. Cada nivel tiene sus costes. Verlos no te hace ingrato — te hace consciente. Y la consciencia es la materia prima del ajuste.
La práctica, no el libro, es lo que cambia la vida
Si hay una sola idea de todo este post que merece la pena grabar, es esta. Tim Ferriss no ha leído El Camino del Artista y El Camino del Artista, aun así, ha cambiado su vida. Esto solo es posible porque la práctica central del libro — las páginas matutinas — está por encima del libro. El libro es el envoltorio. La práctica es el contenido. Y el contenido se puede aplicar sin el envoltorio, aunque el envoltorio — nosotros creemos que sí — potencia enormemente el contenido cuando tienes tiempo de leerlo.
Aplicación para ti: puedes hacer las dos cosas — la práctica ahora, el libro cuando puedas — o puedes hacer solo la práctica. Lo que no tiene sentido es hacer solo el libro sin la práctica. Es el error más común de la gente que "empieza" el Camino del Artista. Los apuntes sin la escritura son solo apuntes.
Cómo empezar hoy (sin leer el libro, exactamente como hizo Tim)
Si has llegado hasta aquí, ya tienes más información sobre Tim Ferriss, las páginas matutinas y El Camino del Artista de la que tiene el 99% de la gente que dice que "debería empezar a escribir cada mañana". La información no te falta. Lo que te puede faltar — como a todos — es la primera sesión hecha. Vamos a resolver eso.
Ejercicio "Tim Ferriss, día 1" — 20 minutos, mañana por la mañana
Hoy: prepara el material. Un cuaderno — si puede ser, de formato grande (A4 o similar). Un bolígrafo que te guste. Déjalos junto a la cama o junto a la cafetera. La noche es parte del ejercicio: la intención de hacerlo mañana se refuerza cuando el material ya está ahí.
Mañana, al despertarte: antes de mirar el móvil, antes de abrir el ordenador, antes de ducharte, siéntate con el cuaderno. Pon el temporizador a 20 minutos. Empieza a escribir. Lo que sea. No editas. No releíes. No corriges ortografía. Escribe exactamente lo que está pasando por tu cabeza en este momento. Si no te sale nada, escribe literalmente "no me sale nada, no me sale nada, no me sale nada..." hasta que algo salga. Va a salir.
Regla de oro: nadie va a leer esto nunca. Ni tú mismo. Esa promesa es parte del poder del ejercicio. Libera una capa de autocensura que normalmente bloquea lo más interesante.
Al terminar los 20 minutos: cierra el cuaderno y sigue con tu día. No lo analices. No busques "lo profundo". La práctica opera a su ritmo — no al tuyo.
Repite mañana. Y pasado. Y el otro. Y el otro. Cameron dice que los primeros cambios notables llegan alrededor del día 21. Ferriss, en su experiencia, coincide. Veinticuatro días de sesiones de 20 minutos son ocho horas de trabajo mental profundo. Ocho horas bien invertidas cambian cualquier vida.
Si después de 30 días quieres profundizar — si quieres el sistema completo, las 12 semanas, los ejercicios semanales, las citas con el artista, los conceptos de monstruos creativos, crazy makers, niño artista herido, sombra, sincronicidad — tenemos para ti el curso completo en español, gratuito, con apoyo por email cada semana, exactamente como el libro de Julia Cameron. Es lo que Tim Ferriss no hizo — pero que nosotros creemos que, si hubiera tenido tiempo de hacerlo, le habría gustado tanto como las páginas matutinas. La puerta está abierta. La llave es empezar mañana.
Haz lo que hizo Tim Ferriss — empieza mañana
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