Foto: Celeste Sloman · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Brian Chesky no estudió empresa. Estudió diseño industrial en Rhode Island School of Design (RISD). Cofundó Airbnb en 2008 con su compañero de piso Joe Gebbia, después se les unió Nathan Blecharczyk. Quince años después, Airbnb capitaliza más de 80.000 millones de dólares. Lo que casi nadie cuenta sobre Chesky es lo que sigue dibujando: cuadernos enteros, cada día, como herramienta principal de gestión de producto. Esa práctica diaria del sketchbook coincide al milímetro con lo que Julia Cameron prescribe en El Camino del Artista — solo que Chesky lo dibuja en lugar de escribirlo.
Quién es Brian Chesky
Chesky nació en 1981 en Niskayuna, Nueva York. Padre y madre trabajadores sociales. Estudió diseño industrial en RISD entre 1999 y 2004, donde conoció a Joe Gebbia. Después de graduarse se mudó a San Francisco. En 2007 él y Gebbia no podían pagar el alquiler. Alquilaron tres colchones hinchables en el suelo de su salón a tres asistentes a una conferencia de diseño que necesitaban hotel. Cobraron 80 dólares cada uno. Esa noche nació la idea de Airbnb (originalmente Air Bed & Breakfast). Salieron a buscar inversores con un cuaderno lleno de bocetos del producto. Y Bill Gurley los rechazó. Y Fred Wilson. Y la mayoría. Hasta que Paul Graham los invitó a Y Combinator en 2009. Hoy Airbnb cotiza en Nasdaq con un valor de mercado de más de 80.000 millones. Chesky sigue siendo CEO. Y sigue dibujando.
La práctica: el sketchbook diario como herramienta de producto y gestión
Chesky es famoso entre los founders de Silicon Valley por una práctica que en muchas empresas se consideraría rara: lleva sketchbook a todas las reuniones de producto importantes. No para tomar notas. Para dibujar. Bocetos de pantallas, flujos de usuario, ideas espaciales, mapas mentales. El sketchbook es su herramienta de pensamiento, no de documentación. En el episodio 1 de Masters of Scale (Reid Hoffman, 2017), Chesky describió cómo en los primeros días de Airbnb él y Gebbia diseñaban literalmente la experiencia del huésped frame por frame — como si fuera un guión de cine o un cómic. Dibujaban cada momento de la experiencia: cuando recibe el email de confirmación, cuando hace la maleta, cuando llega al barrio, cuando abre la puerta. Esa práctica de pensar visualmente, en lugar de pensar en hojas de cálculo, es lo que permitió a Airbnb construir una experiencia diferenciada cuando todos los competidores hacían listings de habitaciones genéricos. La práctica complementaria es lo que Chesky llama 'product walks': caminatas de 90 minutos sin ordenador, solo con sketchbook. Una vez por semana mínimo. Habitualmente con Joe Gebbia, antes de que este saliera de la empresa. Durante esas caminatas no resuelven problemas operativos — exploran preguntas grandes sobre la dirección del producto.
"Diseñamos cada momento de la experiencia del usuario en papel antes de tocar código. Frame por frame, como una película."
— Brian Chesky, Masters of Scale episodio 1 (2017)La conexión con El Camino del Artista de Julia Cameron
El sketchbook diario de Chesky es las páginas matutinas de Julia Cameron en versión visual. Las 'product walks' son la cita con el artista de Cameron aplicada a la gestión de producto. La pregunta interesante es por qué tan pocos founders no-diseñadores hacen lo mismo. La respuesta probable es que carecen del entrenamiento de pensar visualmente — RISD lo dio a Chesky. Pero el principio no requiere ser diseñador. Cualquier emprendedor puede empezar mañana un cuaderno donde dibuja flujos, esquemas, garabatos espontáneos. La diferencia entre pensar solo con palabras y pensar también con dibujos es enorme — y es ortogonal al talento artístico. El cuaderno de Chesky no contiene 'buenos dibujos'. Contiene 'dibujos que piensan'. Cualquiera puede aprender a hacerlo. Julia Cameron lo recomienda implícitamente en su capítulo sobre 'recuperar el sentido de la totalidad' — Chesky lo aplica como sistema de gestión.
Cuatro lecciones que te puedes llevar hoy
- El sketchbook es una herramienta de pensamiento, no de documentación. Chesky lo demostró construyendo Airbnb.
- Dibujar la experiencia del usuario frame por frame produce ventaja competitiva que las hojas de cálculo no pueden producir.
- Product walks: 90 minutos sin pantalla, solo cuaderno. Una vez por semana. Lo que Cameron llamaría cita con el artista.
- No necesitas ser diseñador para pensar con dibujos. Necesitas un cuaderno barato y la disciplina de abrirlo.
Cómo aplicarlo a tu propio caso
Brian Chesky no nació con superpoderes creativos. Construyó una práctica sostenida a lo largo de años, a veces décadas, que conecta directamente con el método que Julia Cameron codificó en El Camino del Artista. Si has llegado a este post desde la lectura sobre por qué el libro de Cameron es para empresarios y ambiciosos, ya conoces el marco. Si has llegado por otra parte, te lo resumimos: el sistema de Cameron entrena las facultades creativas que la formación profesional ignora — asociación lateral, tolerancia a la ambigüedad, disciplina de la imaginación, integración de intuición y análisis. Las facultades que separan al fundador medio del fundador excepcional, al directivo competente del directivo memorable, al profesional bueno del profesional indispensable.
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