Foto: Gage Skidmore · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
Howard Schultz no inventó Starbucks. La compró en 1987 cuando ya era una pequeña tienda de granos en Seattle, y la convirtió, en treinta años, en la red de cafeterías más grande del mundo. Lo que casi nunca se cuenta es que Schultz no construyó Starbucks desde una hoja de cálculo. La construyó desde una práctica diaria de escritura matinal y caminatas largas — exactamente las dos herramientas que Julia Cameron prescribe en El Camino del Artista.
Quién es Howard Schultz
Schultz nació en Brooklyn en 1953, hijo de un camionero que sufrió un accidente sin seguro médico cuando él tenía siete años. Esa experiencia — el desamparo de un trabajador de cuello azul ante un sistema sin red — definió la cultura de Starbucks décadas después (Starbucks fue una de las primeras grandes corporaciones americanas en ofrecer seguro médico a empleados a tiempo parcial). Estudió Comunicación en Northern Michigan University, fue vendedor de Xerox, dirigió la división norteamericana de Hammarplast (una empresa sueca de utensilios de cocina) y un día notó algo: una pequeña tienda llamada Starbucks Coffee, Tea, and Spice en Pike Place de Seattle hacía pedidos enormes de máquinas de filtrar café. Fue a verlo. Probó el café. Cambió su vida. En 1982 se unió a Starbucks como director de marketing. En 1987 compró la empresa entera a sus fundadores originales por 3,8 millones de dólares. Cuando salió a bolsa en 1992 valía 271 millones. Cuando se vendió la idea madura — Schultz dejó la dirección operativa en 2000, volvió en 2008 cuando la empresa estaba en crisis, la salvó, y dejó la presidencia en 2017 — Starbucks pasaba los 100.000 millones de capitalización.
La práctica: 4:30 AM, escritura a mano, después dos horas caminando
En su libro Onward (2011) Schultz describe con detalle su rutina diaria. Se levanta a las 4:30 AM. Lo primero que hace, antes incluso del café, es escribir. A mano, en un cuaderno. Sin agenda, sin objetivo, sin destinatario. Páginas y páginas. Schultz lo llama 'morning thinking' — pensamiento matutino. La descripción coincide casi palabra por palabra con las páginas matutinas de Julia Cameron. Después del journaling, Schultz hace algo todavía más infravalorado: camina entre 90 minutos y 2 horas, casi siempre solo, sin teléfono. Camina por barrios de Seattle, después por Manhattan, en años posteriores por cualquier ciudad donde aterriza. Y mientras camina, mira cafeterías. Entra en cafeterías. Pide cafés sin presentarse. Observa el comportamiento. Habla con baristas. Esa práctica — caminar largo, observar sin objetivo, hablar con desconocidos — es la versión Schultz de la cita con el artista de Cameron. Una vez por día, no por semana. Schultz ha confesado que las mejores decisiones de Starbucks no salieron de boardrooms. Salieron caminando. La idea de los locales como 'third place' (el tercer lugar después de casa y trabajo) le vino caminando en Milán. La idea de cerrar 7.100 tiendas un martes en 2008 para retraining masivo de baristas le vino caminando en Nueva York. La idea de pagar la universidad a los empleados (Starbucks College Achievement Plan) le vino caminando en Phoenix. Schultz construyó Starbucks caminando.
"Las mejores ideas no me vinieron en juntas. Me vinieron caminando, escribiendo a mano antes del amanecer."
— Howard Schultz, Onward (2011)La conexión con El Camino del Artista de Julia Cameron
La sincronía con El Camino del Artista de Julia Cameron es total. Las páginas matutinas de Cameron son el journaling de Schultz. La cita con el artista de Cameron son las caminatas de Schultz. Lo único que falta en el método Schultz comparado con el de Cameron es la conceptualización: Schultz lo descubrió empíricamente, Cameron lo enseña sistematizado. Para un emprendedor que llegue a Tu Camino del Artista escéptico, la historia de Schultz es la prueba más concreta de que el método funciona en el mundo de las grandes empresas. Schultz no escribió mil páginas matutinas porque era 'creativo'. Las escribió porque eran rentables. Producían claridad ejecutiva, decisiones de segundo orden, intuiciones que después se traducían en movimientos de millones de dólares. Cameron prescribe el sistema. Schultz demuestra el ROI.
Cuatro lecciones que te puedes llevar hoy
- Las decisiones que cambian una empresa no aparecen en reuniones. Aparecen en bloques solitarios sin objetivo.
- Si tienes una mañana, dedícale 30 minutos a escribir a mano antes que al móvil. La diferencia se nota en una semana.
- Caminar 90 minutos al día no es 'tiempo perdido' — es el sistema de Schultz para producir Starbucks. Replicable a tu escala.
- El 'tercer lugar' como concepto de marca apareció en una caminata en Milán. La tuya está esperando que la des.
Cómo aplicarlo a tu propio caso
Howard Schultz no nació con superpoderes creativos. Construyó una práctica sostenida a lo largo de años, a veces décadas, que conecta directamente con el método que Julia Cameron codificó en El Camino del Artista. Si has llegado a este post desde la lectura sobre por qué el libro de Cameron es para empresarios y ambiciosos, ya conoces el marco. Si has llegado por otra parte, te lo resumimos: el sistema de Cameron entrena las facultades creativas que la formación profesional ignora — asociación lateral, tolerancia a la ambigüedad, disciplina de la imaginación, integración de intuición y análisis. Las facultades que separan al fundador medio del fundador excepcional, al directivo competente del directivo memorable, al profesional bueno del profesional indispensable.
El curso Tu Camino del Artista es la versión en castellano de ese sistema. 12 semanas, gratis, sin coreografía espiritual, diseñado para el perfil ambicioso que llega escéptico y quiere resultados. La práctica de Howard Schultz es prueba viva de que el sistema funciona en el mundo real, con stakes reales. Lo único que falta para que funcione contigo es que empieces.
Empieza el curso esta semana
12 semanas. En español. Gratis. La práctica de Howard Schultz y otros operadores excepcionales, codificada en un sistema replicable.
Empezar Tu Camino del Artista →