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Estée Lauder construyó, desde una cocina en Queens en los años 30, una marca que hoy vale más de 80.000 millones de dólares. Lo hizo sin formación financiera, sin inversión inicial, sin un solo libro de management que existiera entonces. Lo que sí tenía Estée Lauder era una práctica diaria que ningún MBA contemporáneo enseña pero que ella aplicó religiosamente durante seis décadas: el cuaderno de observación. Y esa práctica conecta directamente con El Camino del Artista de Julia Cameron, publicado cuando Estée tenía ya 84 años.
Quién es Estée Lauder
Estée Lauder nació en 1908 (oficialmente en 1908 según algunas biografías, en 1906 según otras — ella prefería la fecha tardía) como Josephine Esther Mentzer, en Corona, Queens. Hija de inmigrantes — padre húngaro-judío, madre checa — creció en una droguería familiar. Empezó a vender cremas faciales que preparaba su tío, un químico apasionado, en peluquerías de Manhattan en los años 30. En 1946 cofundó con su marido Joseph Lauder la compañía Estée Lauder Companies, con un único producto: una crema facial. Hoy la empresa posee MAC, Bobbi Brown, Aveda, La Mer, Clinique, Smashbox, Tom Ford Beauty, Jo Malone London y decenas más. Estée murió en 2004, a los 95 (o 97) años, después de seis décadas trabajando en el negocio. Fue la única mujer en la lista de Time de los 20 genios empresariales más influyentes del siglo XX. La historia oficial es la del trabajo duro y la persistencia. La historia que se cuenta menos es la del sistema creativo subyacente.
La práctica: cuaderno diario de productos, observación obsesiva, 'touch the customer'
En su autobiografía Estée: A Success Story (1985) Lauder describe su práctica con detalle inusual para una empresaria de su generación. Cada noche, antes de dormir, escribía en un cuaderno. Sin agenda, sin estructura. Ideas de producto, conversaciones del día, lo que había notado en alguna cara, cómo iba la piel de una clienta, qué olía bien en algún rincón. Páginas y páginas, cada día, durante seis décadas. Cuando le preguntaban cuál era el secreto del éxito, Estée respondía con dos frases. La primera: 'I touched the customer' — toqué al cliente. Literalmente. Aplicaba la crema con sus propias manos a la cara de cada mujer que entraba en su mostrador. La segunda era menos citada: 'I wrote it down. Every night.' — lo escribía. Cada noche. Esa segunda práctica es lo que convertía la primera en sistema. Touching the customer sin escribirlo es anécdota. Touching the customer + escribirlo cada noche durante seis décadas es base de datos cualitativa exhaustiva de la psicología femenina americana del siglo XX. Sobre esa base de datos Lauder construyó su empresa. Lo segundo era la observación sin objetivo. Lauder caminaba por grandes almacenes durante horas. Miraba escaparates de competidoras. Olía perfumes nuevos. Probaba cremas. No para 'investigar' formalmente — para empaparse. Era su versión de la cita con el artista: bloques regulares de exposición sin objetivo, después destilados en el cuaderno.
"I touched the customer. And every night, I wrote it down."
— Estée Lauder, Estée: A Success Story (1985)La conexión con El Camino del Artista de Julia Cameron
El cuaderno nocturno de Lauder es las páginas matutinas de Julia Cameron hechas por la noche en lugar de por la mañana. Misma función: vaciado, destilación, asociación libre, archivo emocional del día. Las visitas a grandes almacenes son la cita con el artista de Cameron aplicada al retail: exposición a estímulos relacionados con tu oficio pero sin obligación de convertirlos. La sincronía es importante porque Lauder construyó su sistema sin conocer a Cameron — el libro El Camino del Artista no se publicó hasta 1992, cuando Estée Lauder llevaba ya 60 años practicándolo intuitivamente. Esto es la prueba de que el sistema de Cameron no inventa nada nuevo: codifica una práctica que las personas excepcionales descubren por su cuenta. Cameron solo lo hizo accesible al resto.
Cuatro lecciones que te puedes llevar hoy
- Si Estée Lauder construyó un imperio escribiendo cada noche durante 60 años, dedicar 15 minutos al día a tu cuaderno es la mejor inversión que vas a hacer.
- 'Touch the customer' es estrategia. Escribirlo cada noche es lo que convierte la estrategia en sistema.
- Caminar por escaparates de la competencia sin objetivo es trabajo, no procrastinación. Lauder lo hizo durante seis décadas.
- El cuaderno no requiere talento literario. Requiere disciplina diaria. Lauder fue analfabeta funcional hasta los 20 años — y aun así llenó cuadernos durante 75 años.
Cómo aplicarlo a tu propio caso
Estée Lauder no nació con superpoderes creativos. Construyó una práctica sostenida a lo largo de años, a veces décadas, que conecta directamente con el método que Julia Cameron codificó en El Camino del Artista. Si has llegado a este post desde la lectura sobre por qué el libro de Cameron es para empresarios y ambiciosos, ya conoces el marco. Si has llegado por otra parte, te lo resumimos: el sistema de Cameron entrena las facultades creativas que la formación profesional ignora — asociación lateral, tolerancia a la ambigüedad, disciplina de la imaginación, integración de intuición y análisis. Las facultades que separan al fundador medio del fundador excepcional, al directivo competente del directivo memorable, al profesional bueno del profesional indispensable.
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